Las luces radicaron de la `mágica´ conexión entre jugadores como Benzemá, Cristiano y Canales (como se pudo ver en el primer tanto) y de acciones como la que sentenció Higuaín, que demostró no haberse relajado tras el parón veraniego. Además sorprendió gratamente el descaro y la calidad de Pedro León, que puede convertirse en una de las sorpresas de la temporada. Pudimos ver como los laterales serán un componente muy importante en el ámbito ofensivo del conjunto blanco, pero Mou hizo hincapié en que cuando realicen las incursiones en el ataque los interiores deben cubrir el `hueco´ en defensa.
Las sombras vinieron con los dos goles del rival en jugadas sin elaboración, simples contraataques con pases en profundidad que no fueron interceptados por la defensa, los jugadores necesitan coger aún el 100% de su forma física.
Aún fue pronto para ver la agónica presión que Mou exige a sus referentes ofensivos para complicar la construcción de juego del equipo rival desde las primeras líneas.
Las estadísticas fueron claras, el Madrid jugó con una abrumadora posesión y con un juego vistoso, el conjunto del técnico portugués no es ni mucho menos defensivo, simplemente se exige una mayor responsabilidad al equipo entero en este aspecto, es decir, el apoyo defensivo debe inculcarse en todas las líneas. A partir de este escrupuloso orden y apoyándose en las bandas como claro referente ofensivo, el equipo debe manejar el control de la pelota sin renunciar a las individualidades que puedan resolver partidos. Como Mou dice: `Todos son iguales, pero todos son diferentes´. Quiere unión de grupo al mismo tiempo que potenciar las características individuales.
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